Afinando el punto de mira…

En pleno siglo XXI, época en la que estamos llamados a mejorar la calidad del trabajo, a coinciliar la vida laboral y familiar, la era del teletrabajo, los beneficios sociales, una empresa resiste, cual aldea gala irreductible. En dicha empresa, en la que me encuentro actualmente trabajando, la civilización no ha llegado a invadir las costumbres ancestrales de sus trabajadores.
La empresa, situada en el lujoso barrio de salamanca, dispone de una especie de zulo-comedor, con una mesa de seis para sus 80 empleados, atravesado azarosamente por una tubería de aguas fecales y sonidos escatológicos. Aquí no han oído hablar de los cheques de comida, seguros, planes de pensiones, leasing de vehículos, etc.
El concepto de CRM de esta empresa es el siguiente: Excel. Las bases de datos de clientes son sencillamente, una hoja excel. También existe un vetusto programa informático de gestión de pedidos, que no ha sido nunca jamás actualizado ni parece de gran utilidad en un departamento logístico con exceso de estress e improductividad. La empresa cuenta con controller financiero, pero la responsable de logísitica es la que vigila los pagos y cobros. Curioso, ¿verdad?
La tarea principal de RRHH es reclutar ante la ausencia de una estrategia de fidelización para los empleados. La huida de talentos es continua en la empresa, como una fuga en el casco del Titanic. Así y todo, ¿Habéis oído a alguien decir que no es fácil encontrar un becario universitario en verano? Yo sí. Y ha sido en esta magnífica empresa, el colmo de la reactividad. Y es una pena, porque no faltan buenos profesionales, y sobre todo un CEO inquieto, accesible y arriesgado.

Si sufres experiencias similares en tu entorno de trabajo, sé solidario y coméntame. Al menos sabré que no soy el único, ni mi empresa es una aldea irreductible al progreso.

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